Dime cuánto posees y te diré el nivel de libertad financiera que tienes

La gran mayoría hemos escuchado o pronunciado en algún momento eso de que el dinero da la felicidad.
Y, eso de que ¡también te la quita!
Nada nuevo.
Os animo a haceros una pregunta.
Si el dinero diera la felicidad, ¿por qué hay tanto infeliz adinerado?

Desde pequeños nos miden por los resultados.
Resultados en las relaciones sociales.
Número de amigos.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Voilà, ¡somos seres sociales condicionados desde que nacemos!
Sin libertad de elegir cómo y con quién.

Seguimos, resultados académicos.
Este punto daría para un solo artículo.
Como mucho, elegías entre ciencias y letras, eso, si elegías tú.
El deber de lealtad hacia el padre u otro miembro de la familia, era más importante que nuestras propias ideas o pensamientos. ¡Tienes que ser abogado, es la profesión de familia!

Resultados en las relaciones de pareja. ¡Haz las cosas como Dios manda! […] O ¿si no? Yo siempre fui de hacerme esa pregunta.
Si el divorcio se midiera como resultado de éxito, nuestros niveles de bienestar y salud mental serían infinitamente mayores.

Y, “la joya de la corona”, me viene al pelo este título.
Nos han medido, nos miden y nos medirán por los resultados monetarios.
Dime cuánto ganas y te diré quién eres.
Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales.
Sin ánimo de ofender, propongo una variante a este tipo de proverbios y frases populares.
Dime cuánto posees y te diré el nivel de libertad financiera que tienes.

Si tus resultados académicos y sociales te han llevado al éxito.
Y, el éxito te ha quitado tu libertad financiera.
Hay algo que no está bien.
Nada bien.
Para un momento y reflexiona conmigo.
¿Somos lo que nuestros resultados numéricos dicen de nosotros? ¿Somos lo que poseemos?
Y si perdemos lo que poseemos, ¿dejamos de ser quién somos?

¿Y si eliminamos las barreras culturales y damos paso a entender y conocer quién está detrás de los resultados numéricos?
A entender las opiniones y pensamientos del otro.
Sus circunstancias, necesidades, deseos y aspiraciones.

¿Y si aprendemos un poco de educación financiera y entendemos de qué forma podemos gestionar de una manera eficiente nuestro patrimonio?
Recuperar nuestra libertad financiera, si alguna vez la hemos tenido.
Y apoyarnos en esa actitud de libertad para tomar mejores decisiones.

La felicidad es efímera.
Está asociada a lo que somos.
Pensamientos, emociones y sentimientos.
A nuestro ser.
Ser, sin tener.
El dinero da la facilidad.
No hay duda.
Te aproxima a tus logros resultadistas.
Te aporta tranquilidad y paz mental.
Pero, ¡cuidado!
El dinero mal gestionado se olvida de cuidar tu salud mental.
La salud mental es la que aporta bienestar.
La serenidad que necesitamos para vivir una vida en paz con nosotros mismos.
Con lo que hemos conseguido.
Y con el legado que dejamos en el mundo.

Si quieres compartirme tus retos relacionados con alguno de estos temas, te ofrezco una sesión gratuita para entender tu situación y definir entre ambos lo que necesitas.
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